El extraño pasatiempo de Marixa Balli

Marixa Balli pasó por “Nadie Dice Nada” y revolucionó la mesa del programa de streaming comandado por Nico Occhiato en LuzuTV. En una divertida charla en la que también participaron Flor Jazmín Peña, Momi Giardina y Martín Garabal, la ex bailarina y actual empresaria textil habló de todos los aspectos de su vida.
Repasó los años de máxima exigencia y dedicación debido a su ingreso en la escuela del Teatro Colón a los 12 años -algo que llevó a toda su familia a mudarse de ciudad-, sus comienzos en el ambiente artístico, su crecimiento como empresaria y, a pedido de Nico Occhiato, contó detalles desconocidos de su historia de amor con Rodrigo Bueno.
También reveló una faceta desconocida de su personalidad. Fue cuando Flor Jazmín le preguntó cómo es su relación con el tiempo de ocio, si se lo permite o le da culpa, en vista de la dura disciplina que vivió durante sus años en el Colón y que luego se convirtió en autoexigencia y rigurosidad en todos los ámbitos de su vida.
Marixa Balli reveló en qué ocupa su tiempo libre
“Yo me acostumbré a estar sumamente ocupada, cuando tenía dos minutos o estudiaba o me iba a dormir”, comenzó diciendo Marixa. “Hoy en día me gusta mucho hacer rompecabezas. Tengo cantidad de cuadros, de 1500 piezas para arriba”, siguió la panelista de LAM.
“Me mandé a hacer una mesa especial, que tiene dos metros y medio de largo por el ancho del rompecabezas más grande que tengo, con ruedas, a la altura de la king size mía y no ocupa lugar” porque va sobre la cama. Allí arma rompecabezas de todo tipo, figurativos, abstractos, y los enmarca con vidrio antireflex para que se vean bien.

Cada vez que viaja a España va a la casa más importante de rompecabezas, donde compra lupas especiales para ver las piezas. Y elige los puzles de mejor calidad, porque así tiene la posibilidad de pedir que le reenvíen las piezas que se puedan llegar a perder: “mandás la foto y te la reponen”, explicó Marixa Balli.
“Estuve dos días sin salir de casa”
“Te los armo en dos días. Es concentración pura. Yo miro la tapa, me concentro y automáticamente me van apareciendo las piezas”, relató sobre su técnica para armarlos. El más grande que hizo fue de 5000 piezas, le llevó cuatro días de cinco horas consecutivas de trabajo, pero le resultó muy complicado porque “no hay mesa para ese tamaño”.
Martín Garabal quiso saber si en alguna oportunidad había llegado a cancelar una cita por estar armando rompecabezas. “Estuve dos días sin salir de casa… Me han invitado a comer y yo decir ‘no, no salgo porque estoy con el rompecabezas‘”, relató entre risas la empresaria.
